“En una urgencia lo primero no es el presupuesto ni el plan de tratamiento: es que dejes de tener dolor. Lo demás se habla después, con calma.”
Qué consideramos una urgencia dental
No todo lo que molesta en la boca es una urgencia, y saber distinguirlo te ahorra viajes y preocupación. Hablamos de urgencia cuando hay dolor que no cede con el analgésico habitual, cuando aparece hinchazón, cuando hay sangrado que no se detiene o cuando un golpe ha movido, partido o desplazado un diente. En todos esos casos el tiempo juega en contra: una infección se extiende y un diente desplazado tiene menos posibilidades de recolocarse con cada hora que pasa.
En cambio, una sensibilidad puntual al frío, una pequeña fractura del esmalte sin dolor o una corona que se mueve pero no molesta pueden esperar a una cita normal. Si tienes dudas, llama igualmente: en dos minutos de teléfono solemos saber si tienes que venir corriendo o si podemos citarte con tranquilidad esta semana.

