Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y, en mi consulta de Madrid, la reabsorción radicular es uno de esos diagnósticos que sorprende a muchos pacientes. La mayoría nunca había oído hablar de ella y, sin embargo, es un proceso por el cual el propio organismo "disuelve" parte de la raíz del diente desde dentro o desde fuera. Lo más delicado es que suele avanzar en silencio: cuando aparecen los síntomas, a menudo ya se ha perdido una parte importante de estructura. Por eso conviene entender en qué consiste, qué la provoca y cómo la abordamos hoy en clínica.
¿Qué es la reabsorción radicular?
La raíz del diente está formada por dentina y cemento, los tejidos que la anclan al hueso. En condiciones normales, esa estructura se mantiene estable durante toda la vida. Cuando se produce una reabsorción, ciertas células especializadas comienzan a destruir ese tejido de forma progresiva, acortando o debilitando la raíz. El resultado puede ir desde una pequeña pérdida sin consecuencias hasta el aflojamiento o la pérdida total del diente si no se interviene a tiempo.
Tipos de reabsorción
No todas las reabsorciones son iguales, y distinguirlas es clave para elegir el tratamiento correcto. A grandes rasgos diferenciamos:
- Reabsorción externa: comienza en la superficie de la raíz, habitualmente tras un traumatismo, una infección o presiones mecánicas mantenidas.
- Reabsorción interna: se origina dentro del conducto, en la pulpa dental, y suele asociarse a inflamaciones crónicas del nervio.
- Reabsorción cervical: afecta a la zona del cuello del diente, justo por debajo de la encía, y puede confundirse con una caries.
Causas y factores de riesgo
En muchos casos no existe una única causa, sino una combinación de factores que favorecen el proceso. Los más frecuentes que veo en consulta son:
- Traumatismos dentales: golpes, caídas o impactos deportivos, incluso años antes de que aparezca la reabsorción.
- Fuerzas ortodóncicas excesivas: tratamientos de ortodoncia mal controlados o demasiado intensos.
- Infecciones y procesos inflamatorios crónicos que afectan a la pulpa o al ligamento periodontal.
- Bruxismo y presiones mantenidas por apretar o rechinar los dientes.
- Predisposición genética o anomalías en la anatomía del diente.
Por eso, si has sufrido un golpe en un diente o llevas o has llevado ortodoncia, conviene un seguimiento periódico aunque no notes molestias.
Síntomas: por qué pasa desapercibida
El gran reto de la reabsorción radicular es que, en sus fases iniciales, es prácticamente asintomática. Suele detectarse de forma casual en una radiografía de rutina. Cuando ya hay manifestaciones, pueden aparecer dolor leve, sensibilidad, inflamación de la encía, cambios de color en la corona o una sensación de diente "flojo". Ninguno de estos signos debe ignorarse: cuanto antes se diagnostica, más opciones de conservar el diente.
Diagnóstico en la clínica
El diagnóstico se apoya en pruebas de imagen. La radiografía convencional ofrece una primera pista, pero la herramienta que más información aporta es el CBCT (escáner dental en 3D), que permite ver el alcance real de la lesión, su localización y la cantidad de raíz afectada. Con esos datos podemos clasificar la gravedad y planificar. En la primera visita gratuita de P&P Clinic realizamos una valoración completa y, si lo necesitas, te explicamos el caso con las imágenes delante para que entiendas exactamente qué está ocurriendo.
Tratamiento: ¿se puede salvar el diente?
La respuesta depende de cuánta estructura se haya perdido y de qué tipo de reabsorción se trate. Las opciones más habituales son:
- Endodoncia: cuando la reabsorción es interna o existe infección, tratar el conducto puede detener el proceso y conservar el diente.
- Tratamiento conservador y sellado de la zona afectada en reabsorciones cervicales localizadas.
- Revisión del tratamiento de ortodoncia si las fuerzas aplicadas están agravando el cuadro.
- Implante dental: si el diente ya no es viable, la extracción seguida de un implante devuelve la función y la estética de forma estable y duradera.
En cualquiera de estos escenarios te entregamos un presupuesto cerrado, sin sorpresas, y disponemos de financiación hasta en 60 meses para que el tratamiento se ajuste a tu situación.
Prevención y seguimiento
No siempre se puede evitar, pero sí reducir el riesgo y, sobre todo, detectarla pronto. Mantener revisiones periódicas, controlar el bruxismo con una férula de descarga, vigilar los dientes que han sufrido traumatismos y supervisar bien cualquier tratamiento de ortodoncia son las mejores medidas. El seguimiento tras el tratamiento también es fundamental para confirmar que el proceso se ha estabilizado.
¿La reabsorción radicular duele?
En la mayoría de los casos no, sobre todo al principio. Por eso suele descubrirse en revisiones rutinarias antes de dar síntomas.
¿Es reversible?
El tejido perdido no se regenera, pero con el tratamiento adecuado se puede detener su avance y conservar el diente en muchos casos.
¿La ortodoncia puede causarla?
Una ortodoncia bien planificada y controlada es segura. El riesgo aumenta con fuerzas excesivas o movimientos muy rápidos, de ahí la importancia de un buen seguimiento profesional.
¿Qué pasa si no se trata?
El proceso continúa debilitando la raíz hasta provocar movilidad, dolor y, finalmente, la pérdida del diente.
Si te han hablado de reabsorción radicular o tienes un diente que te genera dudas, no esperes a que aparezcan los síntomas. En P&P Clinic, en Madrid junto al Bernabéu, te ofrecemos una primera visita gratuita con diagnóstico, presupuesto cerrado y financiación hasta 60 meses. Llámanos al 911 544 686 o pide tu cita aquí y revisamos tu caso con calma.