La caries es la enfermedad bucodental más frecuente y, aunque solemos hablar de ella como si fuera siempre lo mismo, lo cierto es que existen distintos tipos de caries dentales según la zona del diente que afectan y la profundidad que alcanzan. Conocer estas diferencias ayuda a entender por qué algunas pasan desapercibidas durante meses y otras provocan dolor desde el primer momento. Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y en este artículo te explico, de forma clara, qué clases hay y cómo abordamos cada una en nuestra clínica de Madrid.
¿Por qué se forma una caries?
Antes de clasificarlas conviene recordar el origen. La caries aparece cuando las bacterias de la placa bacteriana transforman los azúcares de los alimentos en ácidos que desmineralizan poco a poco el esmalte. Si esa pérdida de minerales no se frena, el ácido avanza hacia capas más internas del diente, como la dentina, y puede llegar a comprometer el nervio. No es un proceso instantáneo: suele desarrollarse durante semanas o meses, lo que hace que la detección temprana sea decisiva.
Tipos de caries según su localización
La forma más práctica de clasificarlas es por la parte del diente donde se asientan. Estas son las más habituales que vemos en consulta:
- Caries de fosas y fisuras: se forman en los surcos de la superficie masticatoria de molares y premolares. Son muy comunes porque esas grietas retienen restos de comida y resultan difíciles de limpiar con el cepillo.
- Caries interproximales: surgen en los puntos de contacto entre dos dientes, una zona donde las cerdas del cepillo no llegan. Por eso el hilo dental es tan importante para prevenirlas.
- Caries radiculares: afectan a la raíz del diente cuando esta queda expuesta por una retracción de las encías. Son frecuentes a partir de cierta edad y avanzan con rapidez, ya que la raíz no tiene esmalte que la proteja.
- Caries de corona o de superficie lisa: aparecen en las caras visibles del diente. Evolucionan más despacio y suelen detectarse antes por estar a la vista.
- Caries recurrentes o secundarias: se desarrollan junto a empastes u otras restauraciones previas, en pequeños huecos donde se vuelve a acumular placa.
Tipos de caries según su gravedad
Otra manera de entenderlas es por lo profundo que ha penetrado el daño. Esta visión es la que más condiciona el tratamiento:
- Caries inicial o de esmalte: es la fase más leve. A veces solo se ve una mancha blanquecina. En este punto puede llegar a frenarse con flúor y una higiene impecable, sin necesidad de fresa.
- Caries de dentina: el ácido ha superado el esmalte. Aquí aparece sensibilidad al frío o al dulce y casi siempre hace falta un empaste.
- Caries profunda: alcanza zonas cercanas al nervio y produce dolor más intenso. Puede requerir una endodoncia para conservar el diente.
Señales de alarma que no debes ignorar
La caries en sus inicios apenas da síntomas, y ahí está su riesgo. Conviene acudir a revisión si notas sensibilidad al tomar algo frío, caliente o dulce, manchas oscuras en la superficie del diente, mal aliento persistente o un dolor que aparece al masticar. Si la lesión es interproximal o radicular, muchas veces solo se descubre con una exploración profesional o una radiografía, porque queda escondida a simple vista.
Cómo prevenir cada tipo de caries
La buena noticia es que casi todas se pueden evitar con hábitos sencillos y constancia. Estas son las recomendaciones que doy a mis pacientes:
- Cepillado dos veces al día con pasta con flúor, dedicando atención a los surcos de las muelas.
- Uso diario de hilo dental o cepillos interproximales para las zonas entre dientes.
- Reducir el consumo frecuente de azúcares y bebidas ácidas.
- Mantener una buena hidratación, ya que la saliva protege de forma natural el esmalte.
- Revisiones periódicas y limpiezas profesionales para detectar a tiempo lo que no se ve.
Si quieres profundizar en el cuidado diario, en nuestra sección de tratamientos dentales encontrarás más información sobre cómo mantener tu boca sana a largo plazo.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de caries
¿Todas las caries duelen?
No. Las caries iniciales y muchas interproximales no producen molestias hasta que el daño es considerable. Por eso las revisiones son tan útiles: permiten tratarlas antes de que aparezca el dolor.
¿Se puede revertir una caries sin empaste?
Solo en su fase más temprana, cuando aún es una mancha en el esmalte. Con flúor y una higiene rigurosa es posible remineralizar la zona. Una vez que el daño llega a la dentina, ya es necesaria una restauración.
¿Por qué aparecen caries junto a un empaste antiguo?
Con el tiempo pueden formarse pequeños huecos en el borde de la restauración donde se acumula placa. Son las llamadas caries recurrentes, y conviene revisar periódicamente los empastes para sustituirlos cuando sea necesario.
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