Cuando un paciente empieza un tratamiento de ortodoncia, lo más probable es que conozca los brackets y los arcos metálicos que recorren la sonrisa. Sin embargo, hay piezas más discretas que también cumplen una función importante. Una de las que más curiosidad despierta en mi consulta de Madrid son los llamados botones ortodónticos. En este artículo te explico, desde mi experiencia clínica, qué son exactamente, cuándo los utilizamos y por qué pueden marcar la diferencia en determinados casos.
Una pieza pequeña con un papel decisivo
Los botones son aditamentos diminutos, normalmente con forma redondeada o de pequeño gancho, que se adhieren directamente a la superficie del diente mediante un adhesivo dental. A diferencia del bracket convencional, que se coloca casi siempre por la cara externa, el botón puede situarse tanto por la cara visible como por la cara interna (lingual o palatina) del diente, según lo que necesitemos conseguir.
Su misión es servir de punto de anclaje. Desde ese punto podemos aplicar una fuerza controlada mediante gomas elásticas, cadenetas o ligaduras para desplazar un diente en una dirección concreta que el sistema de brackets, por sí solo, no lograría con la misma eficacia.
¿Para qué sirven los botones en ortodoncia?
En mi día a día recurro a los botones en situaciones muy específicas en las que un diente necesita una ayuda extra. Los usos más habituales son los siguientes:
- Rotar un diente girado: cuando una pieza está mal orientada sobre su eje, el botón permite tirar de ella con la angulación adecuada.
- Traccionar dientes incluidos: en caninos o molares que no han erupcionado correctamente, el botón pegado al diente retenido facilita guiarlo hasta su posición.
- Corregir mordidas cruzadas: al colocar botones en caras internas podemos aplicar fuerzas cruzadas entre arcadas.
- Cerrar espacios o nivelar: cuando un diente queda demasiado alto o bajo respecto al resto.
En definitiva, el botón es un recurso versátil que amplía las posibilidades del tratamiento sin necesidad de aparatología más invasiva.
¿Cómo se colocan y cómo se sienten?
La colocación es un procedimiento sencillo e indoloro. Limpiamos y secamos bien la superficie del diente, aplicamos el adhesivo y fijamos el botón con luz de polimerización. Todo el proceso dura apenas unos minutos por pieza y no requiere anestesia.
Al principio puede notarse una ligera sensación de tener algo nuevo en la boca, sobre todo si el botón va por la cara interna, donde la lengua tiende a buscarlo. Esa sensación desaparece en pocos días, igual que ocurre al adaptarse a los brackets. Si necesitas más información sobre los distintos sistemas, puedes consultar nuestra página de ortodoncia.
Botones frente a brackets: no son lo mismo
Es frecuente confundirlos, pero cumplen funciones distintas y complementarias:
- El bracket sujeta el arco principal que dirige el movimiento global de la arcada.
- El botón es un anclaje auxiliar para movimientos puntuales que requieren una fuerza dirigida.
En muchos tratamientos conviven ambos: los brackets ordenan el conjunto y los botones resuelven los detalles que necesitan especial atención. Trabajar con los dos elementos a la vez nos permite afinar mucho el resultado final.
Materiales y cuidados durante el tratamiento
Los botones pueden ser metálicos, los más resistentes, o estéticos en cerámica o resina del color del diente, especialmente útiles cuando se colocan en zonas visibles. El material lo decidimos en cada caso valorando la fuerza necesaria y la estética.
El cuidado es el mismo que con cualquier aparato fijo: cepillado cuidadoso después de cada comida, uso de cepillos interproximales y revisiones periódicas. Mantener una buena higiene es fundamental para que el botón se mantenga bien adherido y para conservar la salud dental durante todo el proceso.
Preguntas frecuentes sobre los botones en ortodoncia
¿Duele que coloquen un botón?
No. La colocación es indolora y no precisa anestesia. Puede haber una leve molestia de adaptación los primeros días, similar a la de los brackets.
¿Se ven mucho?
Depende de su ubicación. Los que van por la cara interna son prácticamente invisibles, y los visibles pueden ser estéticos para disimularlos al máximo.
¿Qué pasa si se despega un botón?
Es algo que ocurre ocasionalmente y no es grave. Conviene avisar a la clínica para volver a fijarlo cuanto antes y no retrasar el avance del tratamiento.
¿Todos los pacientes con brackets necesitan botones?
No. Solo se utilizan cuando un movimiento concreto lo requiere. Es el ortodoncista quien valora cada caso de forma individual.
Tu primera visita en P&P Clinic es gratuita
Cada sonrisa es distinta y la mejor manera de saber qué tipo de ortodoncia necesitas es una valoración profesional. En P&P Clinic, en pleno Madrid junto al Bernabéu, te ofrecemos la primera visita gratis, un presupuesto cerrado sin sorpresas y financiación hasta en 60 meses. Pide tu cita llamando al 911 544 686 o a través de nuestra página de contacto. Estaremos encantados de ayudarte a conseguir la sonrisa que deseas.