Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y en la consulta es habitual que llegue un paciente alarmado porque, justo al sentarse a comer, nota cómo se le hincha la zona de debajo de la mandíbula o delante de la oreja, con un dolor que aparece y desaparece. En muchos de esos casos el responsable es una sialolitiasis, el término médico para las piedras que se forman dentro de las glándulas salivales o en sus conductos. Es un problema más frecuente de lo que parece y, bien diagnosticado, tiene solución.
¿Por qué se forman estas piedras?
La saliva no es solo agua: contiene minerales como el calcio. Cuando el flujo salival se ralentiza o la saliva se vuelve más espesa, esos minerales pueden cristalizar y formar un cálculo salival, parecido a una pequeña piedra de arena que, con el tiempo, crece y termina bloqueando el conducto por el que la saliva sale a la boca.
Las glándulas más afectadas son las submandibulares (las que están bajo la mandíbula), precisamente porque su saliva es más densa y su conducto sube en contra de la gravedad. Hay factores que aumentan el riesgo:
- Deshidratación o beber poca agua a lo largo del día.
- Ciertos medicamentos que reducen la producción de saliva.
- El tabaco y una higiene bucal deficiente.
- Episodios previos de inflamación o infección glandular.
Señales que no conviene ignorar
El síntoma más característico es lo que llamamos el cólico salival: un dolor e hinchazón que se dispara al comer, sobre todo con alimentos ácidos que estimulan la salivación, y que cede poco a poco después. Pero hay otras pistas:
- Un bulto o tumefacción palpable bajo la mandíbula o en la mejilla.
- Sensación de sequedad de boca o sabor extraño.
- Dolor que se vuelve constante si la piedra obstruye por completo.
- Enrojecimiento, pus o fiebre cuando aparece una infección añadida.
Si notas fiebre o el bulto crece deprisa, no esperes: una glándula obstruida puede infectarse y conviene tratarla cuanto antes.
Cómo confirmamos el diagnóstico
En la primera visita realizo una exploración cuidadosa, palpando la zona y revisando el interior de la boca para localizar el punto de salida del conducto. A partir de ahí, las pruebas de imagen nos dan la confirmación: la ecografía es rápida e inocua y suele ser nuestra primera elección, y en casos más complejos recurrimos a radiografía, TAC o resonancia para ubicar con precisión el tamaño y la posición exacta del cálculo.
Opciones de tratamiento
No todas las piedras se tratan igual. La estrategia depende del tamaño, la localización y de si hay infección. Estas son las vías habituales:
- Medidas conservadoras: en piedras pequeñas, beber abundante agua, masajear la glándula y estimular la saliva con alimentos ácidos puede ayudar a expulsar el cálculo de forma natural.
- Sialoendoscopia: una técnica mínimamente invasiva que permite entrar por el propio conducto, localizar la piedra y extraerla sin grandes incisiones, conservando la glándula.
- Tratamiento de la infección: cuando hay sobreinfección, controlamos primero la inflamación antes de retirar el cálculo.
- Cirugía: reservada para piedras grandes o glándulas muy dañadas, siempre como última opción.
En P&P Clinic apostamos por las técnicas más respetuosas posibles, las que conservan la función de la glándula y ofrecen una recuperación rápida.
Prevención: tu mejor aliada
Una vez has tenido una piedra, el riesgo de que vuelva a aparecer existe, así que la prevención es clave. Mis recomendaciones para mis pacientes en Madrid son sencillas pero eficaces: mantente bien hidratado, cuida la higiene bucal a diario, reduce el tabaco y acude a tus revisiones. Una boca sana es el primer filtro frente a este tipo de problemas, y muchas veces detectamos un cálculo incipiente antes de que dé la cara.
Preguntas frecuentes
¿Las piedras salivales son peligrosas?
En sí mismas no suelen ser graves, pero si se dejan sin tratar pueden provocar infecciones de repetición y dañar la glándula de forma permanente. Por eso conviene valorarlas pronto.
¿Se pueden eliminar sin cirugía?
Sí, en muchos casos. Las piedras pequeñas se expulsan con medidas conservadoras y otras se retiran mediante sialoendoscopia, sin necesidad de cirugía abierta.
¿Cuánto tarda la recuperación?
Con técnicas mínimamente invasivas la recuperación suele ser muy rápida, de pocos días, y la mayoría de pacientes retoma su vida normal casi de inmediato.
¿Pueden volver a aparecer?
Pueden reaparecer, sobre todo si no se corrigen los hábitos que las favorecen. Mantener una buena hidratación e higiene reduce mucho ese riesgo.
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