Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y, en mi consulta de Madrid, una de las preguntas que más me hacen los padres es si el chupete puede deformar la boca de su hijo. La respuesta honesta es que sí: cuando su uso se prolonga más allá de la edad recomendada, puede favorecer la aparición de una mordida abierta. La buena noticia es que, detectada a tiempo, suele tener una solución sencilla. En este artículo te explico por qué ocurre, qué señales debes vigilar y cómo lo tratamos.
¿Qué es exactamente una mordida abierta?
Hablamos de mordida abierta cuando, al cerrar la boca con normalidad, los dientes de arriba y los de abajo no llegan a tocarse y queda un hueco visible entre ellos. Lo más frecuente es que ese hueco aparezca en la zona frontal (mordida abierta anterior), justo donde antes descansaba el chupete o el dedo. En lugar de encajar, los incisivos quedan separados incluso con las muelas apretadas.
No es solo una cuestión estética. Esa apertura altera la forma en que el niño muerde, mastica y, en muchos casos, también cómo coloca la lengua y pronuncia ciertos sonidos.
¿Por qué el chupete provoca este problema?
El hueso de un niño pequeño está en pleno crecimiento y es muy moldeable. Si el chupete permanece muchas horas al día entre los dientes durante años, ejerce una presión constante que termina por desplazar las piezas hacia fuera y modificar la forma del paladar. Es el mismo mecanismo, suave pero continuo, que utilizamos los ortodoncistas para mover dientes, solo que en este caso actúa sin control.
Los factores que más influyen son:
- La duración en el tiempo: mantener el chupete más allá de los 2-3 años multiplica el riesgo.
- Las horas de uso diarias: no es lo mismo usarlo solo para dormir que llevarlo puesto toda la jornada.
- La intensidad de la succión: algunos niños succionan con mucha fuerza, lo que acentúa la deformación.
- La combinación con otros hábitos, como chuparse el dedo o respirar por la boca.
Conviene aclarar que no todo es culpa del chupete. La genética, la forma de los maxilares heredada y la posición de la lengua también participan. Por eso cada caso necesita una valoración individual.
Señales de alerta que los padres pueden detectar
No hace falta ser dentista para sospechar. Te recomiendo prestar atención si tu hijo presenta alguno de estos signos:
- Hueco visible entre los dientes de arriba y abajo al cerrar la boca.
- Tendencia a respirar por la boca y a tenerla entreabierta en reposo.
- Dificultad para pronunciar sonidos como la “s” o la “t”.
- Empuja la lengua hacia delante al tragar o al hablar.
- Le cuesta morder alimentos con los dientes frontales.
Si reconoces varias de estas situaciones, lo ideal es una revisión. En nuestra sección de ortodoncia verás que abordamos estos casos desde edades tempranas, cuando el tratamiento es más rápido y predecible.
¿Cómo se trata la mordida abierta?
El tratamiento depende, sobre todo, de la edad y de la severidad del caso. Estas son las tres vías principales:
Ortodoncia interceptiva (niños de 6 a 12 años)
Es la edad de oro. Aprovechando que el hueso aún crece, usamos aparatos sencillos que guían el desarrollo y corrigen el hábito. Muchas veces basta con eliminar la causa para que la mordida se reconduzca de forma natural.
Ortodoncia correctiva (adolescentes y adultos)
Cuando el problema persiste, recurrimos a brackets o a férulas transparentes para reposicionar las piezas. Es un tratamiento eficaz, aunque algo más largo que el anterior porque el hueso ya no colabora con su crecimiento.
Casos complejos
En adultos con una alteración importante del esqueleto facial puede ser necesario combinar la ortodoncia con un abordaje quirúrgico. Son los casos menos frecuentes, pero también tienen solución.
Prevenir es más fácil que corregir
La mejor estrategia siempre es evitar que el problema se instale. Te dejo unas pautas que doy a diario en consulta:
- Retira el chupete de forma progresiva antes de los 2-3 años.
- Evita sustituirlo por el dedo, que produce un efecto parecido.
- Lleva a tu hijo a una primera revisión sobre los 6 años, aunque no notes nada raro.
- Vigila la respiración nasal y consulta si respira mucho por la boca.
Preguntas frecuentes
¿La mordida abierta se corrige sola al quitar el chupete?
En niños muy pequeños, retirar el hábito a tiempo puede ser suficiente para que la mordida se normalice. Pero si ya hay una alteración instalada, lo más prudente es valorarla con un profesional.
¿A qué edad debo llevar a mi hijo por primera vez?
Recomiendo una primera valoración hacia los 6 años. Es el momento ideal para detectar a tiempo cualquier desviación y actuar con tratamientos cortos.
¿El tratamiento es doloroso?
No. Los aparatos actuales son cómodos y bien tolerados por los niños. Puede haber una ligera molestia los primeros días, que desaparece enseguida.
¿Cuánto dura la corrección?
Varía mucho según el caso: desde unos pocos meses en situaciones leves detectadas pronto hasta tratamientos más prolongados en casos complejos. En tu primera visita te daremos una estimación realista.
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