La estomatitis es una inflamación de la mucosa que recubre el interior de la boca: encías, lengua, paladar, mejillas y labios. Aunque rara vez reviste gravedad, resulta muy molesta porque convierte gestos tan cotidianos como comer, beber o hablar en una experiencia dolorosa. En nuestra clínica dental de Madrid, junto al Santiago Bernabéu, vemos a diario pacientes preocupados por llagas que no terminan de curar o por una sensación constante de escozor. La buena noticia es que, con un diagnóstico correcto, casi siempre se controla y se previene.
¿Qué es exactamente la estomatitis?
Hablamos de estomatitis cuando los tejidos blandos de la boca se irritan e inflaman, dando lugar a enrojecimiento, hinchazón y, con frecuencia, pequeñas úlceras o llagas. No es una enfermedad única, sino un término que engloba distintos cuadros con un denominador común: la mucosa oral reacciona a una agresión, ya sea física, infecciosa, nutricional o inmunológica. Por eso, dos pacientes con "estomatitis" pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.
Tipos más frecuentes
Identificar el tipo es el primer paso para tratarla bien. Los más habituales en consulta son:
- Estomatitis aftosa: las clásicas aftas o "llagas". Aparecen como lesiones redondeadas de centro blanquecino o amarillento y borde rojizo. Suelen ser recurrentes y muy sensibles al contacto.
- Estomatitis herpética: provocada por el virus del herpes simple. Cursa con vesículas agrupadas, a menudo en labios y encías, que después forman costra.
- Estomatitis angular (queilitis): afecta a las comisuras de los labios, que se agrietan y enrojecen. Es típica cuando hay humedad excesiva o déficits nutricionales.
- Estomatitis protésica: relacionada con prótesis dentales mal ajustadas o una higiene insuficiente de las mismas, que irritan el paladar.
Síntomas que debes vigilar
La estomatitis se reconoce porque la zona afectada se enrojece de forma llamativa y duele al rozarla. Entre las señales más comunes encontramos:
- Llagas o úlceras dolorosas dentro de la boca.
- Sensación de ardor o escozor, sobre todo con alimentos ácidos, salados o picantes.
- Hinchazón y enrojecimiento de encías o mucosa.
- Molestias al comer, masticar o hablar.
- En ocasiones, mal aliento o leve fiebre cuando hay infección.
Si las lesiones duran más de dos semanas, se repiten con frecuencia o se acompañan de fiebre alta, conviene acudir a un profesional para descartar otras causas.
¿Por qué aparece? Principales causas
La estomatitis casi nunca tiene un único origen. En la mayoría de los casos influyen varios factores a la vez:
- Traumatismos: mordeduras accidentales, cepillado agresivo, brackets o prótesis que rozan.
- Déficits nutricionales: falta de hierro, ácido fólico o vitaminas del grupo B.
- Infecciones: virales, bacterianas o por hongos como la candidiasis.
- Estrés y bajada de defensas: grandes aliados de las aftas recurrentes.
- Reacciones alérgicas: a ciertos alimentos, pastas dentales o materiales dentales.
- Tratamientos médicos: la quimioterapia y la radioterapia pueden dañar la mucosa oral.
Tratamiento: aliviar y, sobre todo, prevenir
El abordaje de la estomatitis combina dos frentes. Por un lado, el tratamiento sintomático, que busca calmar el dolor y reducir la inflamación con enjuagues, geles tópicos o pautas alimentarias suaves. Por otro, el tratamiento causal, que actúa sobre el origen: ajustar una prótesis, corregir un déficit nutricional, tratar una infección o revisar la técnica de higiene.
La prevención es la mejor herramienta. Una higiene oral cuidadosa, una alimentación equilibrada, evitar alimentos irritantes durante los brotes y mantener las revisiones periódicas marcan una gran diferencia. Si usas ortodoncia o prótesis, comprobar que no rozan ni se acumula placa es fundamental para que la mucosa no sufra.
Preguntas frecuentes
¿La estomatitis es contagiosa?
Depende del tipo. La estomatitis aftosa no se contagia, pero la herpética sí, ya que la causa un virus. Por eso es importante diagnosticar bien antes de tratar.
¿Cuánto tarda en curarse?
Las aftas leves suelen mejorar en una o dos semanas. Si persisten más tiempo o reaparecen constantemente, es señal de que hay una causa de fondo que conviene estudiar.
¿Puedo prevenir los brotes?
En gran medida, sí. Mantener una buena higiene, controlar el estrés, cuidar la alimentación y revisar prótesis u ortodoncia reduce mucho la frecuencia de los episodios.
¿Cuándo debo acudir al dentista?
Cuando las lesiones duren más de dos semanas, sean muy dolorosas, se repitan a menudo o se acompañen de fiebre. Una valoración profesional evita complicaciones.
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