Es una de las preguntas que más nos repiten en consulta: cuando a alguien le diagnosticamos periodontitis, lo primero que piensa es si puede transmitírsela a su pareja, a sus hijos o a las personas con las que convive. La inquietud es lógica, porque sabemos que esta enfermedad está provocada por bacterias. Pero la respuesta no es un simple sí o no, y merece la pena entenderla bien para quedarse tranquilo y actuar con cabeza.
¿Qué es realmente la periodontitis?
La periodontitis es una infección crónica que afecta a los tejidos que sostienen el diente: la encía, el ligamento y el hueso. Empieza casi siempre como una gingivitis (encías rojas, hinchadas y que sangran) y, si no se trata, progresa hasta destruir el soporte del diente. Es la principal causa de pérdida dental en adultos, por delante incluso de las caries.
Detrás de ella hay un grupo concreto de bacterias que se acumulan bajo la encía formando placa y sarro. Y aquí está la clave de la duda sobre el contagio: si son bacterias, ¿podrían pasar de una boca a otra?
¿Se contagia la periodontitis de una persona a otra?
La idea de "contagio" tal y como la entendemos para un resfriado no encaja del todo con la periodontitis. Sí es cierto que las bacterias responsables pueden transferirse a través de la saliva, por ejemplo al besar, al compartir cubiertos o el cepillo de dientes. Pero que esas bacterias lleguen a otra boca no significa que vayan a desarrollar la enfermedad.
Para que la periodontitis aparezca de verdad tienen que coincidir varios factores: una exposición prolongada a esas bacterias y, sobre todo, que la persona receptora tenga predisposición genética y una serie de condiciones que la hagan vulnerable. Una persona con buena higiene y sin factores de riesgo puede tener esas bacterias en la boca sin que nunca le provoquen un problema serio.
Factores que sí aumentan el riesgo
Más que hablar de contagio, conviene hablar de susceptibilidad. Estos son los elementos que más influyen en que una persona desarrolle periodontitis:
- Predisposición genética: hay familias con mayor tendencia a problemas de encías.
- Tabaco: es uno de los factores de riesgo más potentes y, además, enmascara el sangrado.
- Diabetes: el descontrol de la glucosa favorece la infección de las encías.
- Cambios hormonales: el embarazo o la menopausia alteran la respuesta de la encía.
- Higiene insuficiente: sin un cepillado correcto y uso de seda o cepillos interdentales, la placa se acumula.
- Estrés y mala alimentación: debilitan las defensas frente a la infección.
Señales de alerta que no debes ignorar
La periodontitis avanza de forma silenciosa y muchas veces no duele hasta fases avanzadas. Por eso es importante reconocer pronto sus síntomas:
- Sangrado de las encías al cepillarte o de forma espontánea.
- Mal aliento persistente que no mejora con el cepillado.
- Encías retraídas que dejan el diente "más largo".
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Movilidad o sensación de que los dientes se separan.
Si convives con alguien diagnosticado y notas alguno de estos signos, lo más sensato es revisar tus propias encías. Puedes consultar cómo abordamos estos casos en nuestra sección de tratamientos dentales.
Cómo tratamos y prevenimos la periodontitis
El tratamiento empieza con un buen diagnóstico: medimos las bolsas periodontales, hacemos radiografías y valoramos el estado del hueso. A partir de ahí, la base es la limpieza profunda bajo la encía (raspado y alisado radicular) para eliminar el sarro y las bacterias. En casos avanzados puede ser necesario un abordaje quirúrgico, pero la mayoría de pacientes mejoran muchísimo con la fase no quirúrgica y un buen mantenimiento.
La clave del éxito a largo plazo está en las revisiones periódicas y en la higiene diaria en casa. La periodontitis no se "cura" del todo, pero se controla perfectamente y se detiene su avance. Si quieres asesorarte sobre tu caso o el de tu familia, escríbenos a través de nuestra página de contacto.
¿Puedo contagiar la periodontitis a mis hijos?
Las bacterias pueden transmitirse, pero los niños no suelen desarrollar periodontitis salvo en casos muy concretos. Lo más útil es no compartir cubiertos ni chupetes y enseñarles buenos hábitos de higiene desde pequeños.
Si mi pareja tiene periodontitis, ¿debemos dejar de besarnos?
No es necesario. Lo recomendable es que ambos mantengáis una buena higiene y acudáis a revisión. Tratando la enfermedad en la persona afectada, el riesgo se reduce de forma notable.
¿La periodontitis tiene cura definitiva?
Se controla, no se elimina por completo. Con tratamiento y mantenimiento adecuado se frena su progresión y se conservan los dientes durante muchos años.
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