Una de las preguntas que más nos hacen los pacientes en la consulta es por qué a veces basta con una radiografía dental y otras veces necesitamos realizar un TAC dental. Aunque ambas pruebas comparten la misión de mostrarnos lo que ocurre por debajo de la encía, son herramientas muy distintas y cada una tiene su momento. Como odontóloga, te explico de forma sencilla en qué se diferencian, cuándo conviene cada una y cómo tomamos esa decisión en nuestra clínica de Madrid.
Qué es una radiografía dental
La radiografía dental es la prueba de imagen más habitual y, probablemente, la que ya conoces. Genera una imagen en dos dimensiones de los dientes y el hueso que los rodea. Es rápida, sencilla y aporta una dosis de radiación muy baja, por lo que resulta ideal para el día a día de la consulta.
Existen varios tipos según lo que necesitemos observar:
- Periapical: muestra uno o dos dientes completos, desde la corona hasta la raíz. Es la prueba estrella para detectar caries entre dientes, infecciones en la punta de la raíz o problemas tras una endodoncia.
- Ortopantomografía (panorámica): ofrece una visión general de toda la boca, ambas arcadas, las muelas del juicio y las articulaciones. Perfecta como primera fotografía de conjunto.
- Aleta de mordida: se centra en las coronas de los dientes posteriores para localizar caries iniciales.
Qué es un TAC dental
El TAC dental, también llamado CBCT (tomografía computarizada de haz cónico), da un salto enorme: en lugar de una imagen plana, obtiene una reconstrucción en tres dimensiones de la boca, los maxilares y las estructuras vecinas. Esto nos permite estudiar el volumen real del hueso, su densidad, la posición exacta de los nervios y la ubicación de cualquier estructura con una precisión milimétrica.
El equipo gira alrededor de la cabeza durante unos segundos y, a partir de cientos de imágenes, el software construye un modelo tridimensional que podemos rotar y analizar capa a capa. Es una prueba indolora, en la que solo tienes que permanecer quieto, y la tecnología digital actual ha reducido notablemente la radiación frente a los antiguos escáneres médicos.
Principales diferencias entre ambas pruebas
Resumiendo lo esencial para que lo tengas claro de un vistazo:
- Dimensión: la radiografía es plana (2D); el TAC es volumétrico (3D).
- Detalle: la radiografía es excelente para revisiones; el TAC aporta información sobre profundidad, grosor y densidad del hueso.
- Radiación: la radiografía emite menos dosis; el TAC, algo más, pero siempre dentro de márgenes seguros y justificada por la información que aporta.
- Indicación: la radiografía cubre la mayoría de situaciones rutinarias; el TAC se reserva para casos que exigen planificar con máxima exactitud.
Cuándo elegimos cada una
La norma es sencilla: siempre buscamos la prueba menos invasiva que nos dé la información necesaria. Por eso, en la inmensa mayoría de revisiones y tratamientos sencillos, la radiografía es más que suficiente.
Recurrimos al TAC dental cuando el diagnóstico requiere ver en tres dimensiones, por ejemplo:
- Planificación de implantes dentales, para medir el hueso disponible y elegir el implante adecuado.
- Extracción de muelas del juicio complicadas o muy próximas a un nervio.
- Estudios de ortodoncia en casos complejos o dientes incluidos.
- Cirugías maxilofaciales y valoración de quistes, infecciones o patologías del hueso.
Si quieres conocer en detalle uno de los tratamientos donde el TAC es protagonista, puedes leer más sobre nuestros implantes dentales, donde la planificación tridimensional marca la diferencia en el resultado.
Tu seguridad es lo primero
Tanto la radiografía como el TAC son pruebas seguras y reguladas. Nunca solicitamos una imagen que no aporte un beneficio real para tu diagnóstico o tratamiento. Además, si estás embarazada o existe alguna circunstancia especial, debes comunicárnoslo siempre para adaptar las indicaciones. Nuestro compromiso es que cada prueba esté plenamente justificada y se realice con la tecnología más actual posible.
¿Duele hacerse un TAC dental?
No. Es una prueba totalmente indolora; solo notarás el movimiento del equipo girando a tu alrededor durante unos segundos.
¿Cuánto tarda la prueba?
La captura del TAC dura apenas unos segundos, y el conjunto del proceso, con la colocación previa, suele resolverse en pocos minutos.
¿Siempre necesito un TAC para ponerme un implante?
En la planificación de implantes el TAC es muy recomendable porque nos permite medir el hueso con precisión, pero será tu odontólogo quien valore cada caso de forma individual.
¿La radiografía dental emite mucha radiación?
No. La dosis de una radiografía dental es muy baja y los equipos digitales actuales la han reducido aún más.
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