La caries es, probablemente, la enfermedad bucodental más frecuente del mundo, y sin embargo sigue rodeada de muchas dudas. Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y, en mi consulta de Madrid, una de las preguntas que más me hacen los pacientes es por qué no todas las caries son iguales. La realidad es que existen distintos tipos según dónde aparecen y cómo avanzan, y conocerlos ayuda a entender por qué la prevención y la detección temprana marcan tanta diferencia.
Una caries no es más que la destrucción progresiva del diente provocada por los ácidos que generan las bacterias de la placa al alimentarse de los azúcares de la dieta. Lo importante es que, identificada a tiempo, su tratamiento es sencillo; ignorada, puede acabar afectando al nervio y obligar a soluciones más complejas.
¿Por qué se forman las caries?
El proceso empieza siempre con la placa bacteriana. Cuando no se elimina correctamente con el cepillado, las bacterias fermentan los restos de azúcar y producen ácidos que desmineralizan el esmalte. Con el tiempo, ese desgaste crea una cavidad que avanza hacia las capas más internas del diente.
Hay factores que aceleran este proceso y conviene tenerlos en cuenta:
- Una higiene bucal insuficiente o mal realizada.
- Dietas ricas en azúcares y bebidas ácidas.
- Poca producción de saliva, que es la defensa natural del diente.
- Predisposición genética y mala posición dental que dificulta la limpieza.
- Hábitos como el tabaco, que altera el equilibrio de la boca.
Los principales tipos de caries dentales
Aunque el origen sea común, clasificamos las caries según su localización y su comportamiento. Estos son los tipos que con más frecuencia tratamos en clínica.
Caries de corona
Son las más habituales y las que casi todos asociamos a la palabra "caries". Aparecen en la superficie masticatoria de muelas y premolares, especialmente en niños y jóvenes. Al estar a la vista, suelen detectarse antes y su tratamiento es directo cuando se cogen a tiempo.
Caries de fisura
Se localizan en los surcos y hendiduras naturales de las muelas. Son zonas estrechas donde el cepillo no siempre llega bien, por lo que la placa se acumula con facilidad. Por eso recomendamos revisar especialmente estos puntos y, en algunos casos, sellarlos de forma preventiva.
Caries interdental
Surgen entre dos dientes, en los espacios donde el cepillado no alcanza. Son especialmente traicioneras porque pueden pasar desapercibidas a simple vista y solo se descubren en una revisión o mediante radiografía. Aquí el uso diario del hilo dental es la mejor defensa.
Caries radicular
Afectan a la raíz del diente y son más frecuentes en personas mayores o con retracción de las encías, cuando la raíz queda expuesta. Al no estar protegida por esmalte, esta zona es más vulnerable y la caries puede progresar con rapidez.
Caries recurrente o secundaria
Aparecen alrededor de empastes, coronas u otras restauraciones previas. Cuando se acumula placa en los bordes de un tratamiento antiguo, puede formarse una nueva caries en esa misma zona. Por eso es importante revisar periódicamente los trabajos ya realizados.
Cómo tratamos cada caso
El tratamiento depende siempre de la profundidad de la lesión. Una caries incipiente se resuelve con un sencillo empaste; cuando ha llegado al nervio, puede ser necesaria una endodoncia para conservar el diente. En los casos más avanzados, valoramos opciones de odontología restauradora para devolver la función y la estética. La clave está en no esperar: cuanto antes se detecta, menos invasivo es el tratamiento.
La mejor estrategia: prevenir
Ninguna caries aparece de un día para otro, así que la prevención funciona. Mis recomendaciones básicas son:
- Cepillarse después de cada comida, durante al menos dos minutos.
- Completar la limpieza con hilo dental y, si lo necesitas, enjuague.
- Moderar el consumo de azúcares y picoteo entre horas.
- Acudir a revisiones periódicas aunque no notes molestias.
En nuestra clínica de Madrid, junto al Bernabéu, una revisión a tiempo permite frenar el problema antes de que duela.
Preguntas frecuentes sobre las caries
¿Una caries puede doler aunque sea pequeña?
No siempre. Muchas caries iniciales no duelen, y ese es precisamente el riesgo: cuando aparece el dolor suele indicar que la lesión ya ha avanzado hacia capas más profundas.
¿Las caries entre los dientes se pueden ver a simple vista?
Normalmente no. Las caries interdentales suelen descubrirse en una exploración profesional o con una radiografía, por eso las revisiones periódicas son tan útiles.
¿Se puede frenar una caries sin empaste?
Solo en fases muy tempranas de desmineralización, mejorando la higiene y con tratamientos remineralizantes. Una vez formada la cavidad, hace falta restaurar el diente.
¿Cada cuánto debería revisarme?
Como norma general, una revisión al año es recomendable, aunque algunas personas necesitan controles más frecuentes según su riesgo individual.
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