Cuando hablamos de la salud de los dientes, casi siempre pensamos en el esmalte, las caries o el color de la sonrisa. Sin embargo, lo que sostiene cada pieza es el hueso que la rodea, y ahí pueden aparecer dos alteraciones poco conocidas pero importantes: la fenestración y la dehiscencia. En nuestra clínica de Madrid, junto al Bernabéu, las detectamos con frecuencia durante revisiones rutinarias, muchas veces antes de que el paciente note ningún síntoma. Te explico en qué consisten, por qué surgen y qué podemos hacer para frenarlas.
Dos defectos del hueso que rodea la raíz
Ambos términos describen zonas donde el hueso que debería cubrir la raíz del diente ha desaparecido o nunca llegó a formarse por completo. La diferencia está en su localización y en su forma. Comprenderla ayuda a entender el tratamiento.
- Dehiscencia: es una pérdida de hueso en forma de surco que parte desde el borde de la encía hacia abajo, dejando expuesta la parte más alta de la raíz, cerca de la corona.
- Fenestración: es una especie de ventana o agujero aislado en el hueso, situada más abajo en la raíz, mientras el borde superior del hueso permanece intacto.
En ambos casos, la raíz queda cubierta únicamente por encía, sin el respaldo del hueso. Esto la hace más vulnerable a la recesión gingival, a la sensibilidad y, con el tiempo, a la movilidad del diente.
¿Por qué aparecen?
Rara vez existe una única causa. Lo habitual es una combinación de factores que, sumados, debilitan la lámina ósea que protege la raíz:
- Anatomía individual: algunas personas tienen un hueso naturalmente fino o raíces muy prominentes, especialmente en caninos e incisivos.
- Movimientos de ortodoncia mal controlados: empujar un diente hacia fuera de su corredor óseo puede generar estos defectos si no se planifica con prudencia.
- Enfermedad periodontal: la inflamación crónica de las encías destruye hueso de soporte progresivamente.
- Cepillado agresivo y bruxismo: la presión excesiva y mantenida también pasa factura al hueso y a la encía.
- Tabaco: reduce el riego sanguíneo de los tejidos y acelera la pérdida ósea.
Síntomas: cuando casi todo es silencioso
La gran dificultad de estas lesiones es que apenas dan señales al principio. Aún así, conviene prestar atención a algunas pistas: encías que se retraen y dejan ver más diente de lo normal, sensibilidad al frío o al cepillado en una zona concreta, o pequeñas molestias al presionar. Como muchos de estos signos coinciden con los de la enfermedad periodontal, una valoración profesional es la única forma fiable de saber qué ocurre realmente.
Cómo las diagnosticamos
El diagnóstico combina la exploración clínica con pruebas de imagen. Durante la revisión medimos las encías, valoramos la recesión y comprobamos la estabilidad de cada pieza. Para confirmar el estado del hueso recurrimos a radiografías y, en los casos que lo requieren, a un escáner 3D (CBCT) que nos muestra la lámina ósea con gran detalle. Esa imagen tridimensional es clave para distinguir una fenestración de una dehiscencia y planificar el tratamiento con precisión.
Opciones de tratamiento
No todas las situaciones necesitan cirugía. El plan depende de la extensión del defecto, de los síntomas y del estado general de las encías:
- Control y prevención: en defectos pequeños y estables, ajustamos la técnica de cepillado, tratamos la inflamación y programamos un seguimiento estrecho.
- Injertos de tejido blando: aportan encía para cubrir la raíz expuesta, reducir la sensibilidad y mejorar la estética.
- Regeneración ósea guiada: mediante biomateriales y membranas favorecemos que el hueso vuelva a formarse alrededor de la raíz.
- Coordinación con ortodoncia: si la causa es un movimiento dental, revisamos el plan para no agravar el defecto.
Lo importante es actuar a tiempo: cuanto antes se aborda, más sencillo y predecible resulta el resultado.
Preguntas frecuentes
¿La fenestración y la dehiscencia se pueden prevenir?
En buena medida, sí. Una higiene cuidadosa pero no agresiva, revisiones periódicas, dejar el tabaco y una ortodoncia bien planificada reducen mucho el riesgo de que aparezcan o progresen.
¿Son lo mismo que una recesión de encías?
No exactamente. La recesión es la pérdida de encía visible; la fenestración y la dehiscencia son pérdidas de hueso por debajo. A menudo van de la mano, pero requieren una valoración específica del hueso.
¿Voy a perder el diente?
No necesariamente. Detectados pronto y tratados de forma adecuada, muchos dientes se mantienen estables durante años. El pronóstico empeora cuando el problema se ignora.
¿El tratamiento es doloroso?
Los procedimientos se realizan con anestesia local y técnicas mínimamente invasivas. El postoperatorio suele ser muy llevadero y se controla bien con las indicaciones que damos a cada paciente.
Revisa la salud de tus encías y tu hueso sin compromiso. En P&P Clinic ofrecemos primera visita gratuita, presupuesto cerrado y financiación hasta en 60 meses. Estamos en Madrid, junto al Bernabéu. Pide tu cita en el 911 544 686 o a través de nuestra página de contacto y deja que cuidemos lo que sostiene tu sonrisa.