Soy la Dra. Patricia Palma Maldonado y, en mi consulta de Madrid, una de las dudas que más me plantean las familias no tiene que ver con caries ni con ortodoncias complejas, sino con algo mucho más cotidiano: el chupete. ¿Hasta cuándo es buena idea mantenerlo? ¿De verdad afecta a los dientes? ¿Y cómo se retira sin convertir las noches en una batalla? En este artículo te doy mi visión desde la odontología, pensando siempre en el bienestar del niño y en el desarrollo sano de su boca.
El chupete no es el enemigo
Conviene empezar por aquí, porque a veces se demoniza el chupete sin matices. Durante los primeros meses de vida cumple funciones reales: calma al bebé, satisface su necesidad innata de succión y se ha relacionado con una menor incidencia de muerte súbita del lactante. Es decir, en su momento es un aliado, no un problema.
La cuestión no es si el chupete es bueno o malo, sino durante cuánto tiempo se usa. Un hábito que en un recién nacido es perfectamente fisiológico puede empezar a dejar huella si se prolonga más allá de lo recomendable. Y esa huella, en odontología, sí la vemos.
La franja ideal para retirarlo
Si tengo que dar una respuesta concreta, mi recomendación coincide con la de la mayoría de pediatras y odontopediatras: lo idóneo es ir dejándolo entre los 18 y los 24 meses, y haberlo retirado por completo antes de los 3 años. ¿Por qué esa franja?
- Antes de los 18 meses el niño todavía tiene una fuerte necesidad de succión, y forzar la retirada suele ser contraproducente.
- A partir de los 2 años el hábito se vuelve más emocional que fisiológico: cuesta más romperlo y se enquista.
- Después de los 3 años aumenta el riesgo de alteraciones en la posición de los dientes y en el desarrollo del paladar.
Cada niño tiene su ritmo, por supuesto. Pero esa ventana de tiempo es donde se conjuga mejor el respeto a sus necesidades con la prevención de problemas futuros.
Qué le pasa a la boca si se alarga demasiado
Cuando el chupete se mantiene años, la presión constante de la tetina modifica el equilibrio de fuerzas dentro de la boca. Los efectos más habituales que encuentro en consulta son:
- Mordida abierta anterior: los dientes de arriba y abajo no llegan a tocarse al cerrar.
- Protrusión de los incisivos superiores: los dientes de delante quedan "hacia fuera".
- Paladar estrecho o más ojival, que a veces se asocia a una mordida cruzada.
- Posibles efectos en el habla y en la respiración por la boca.
La buena noticia es que muchas de estas alteraciones, si el hábito se retira a tiempo, tienden a corregirse de forma natural a medida que la boca sigue creciendo. Por eso insisto tanto en no dejar pasar los años.
Trucos que sí funcionan para decir adiós
Retirar el chupete rara vez sale bien "de golpe". Lo que mejor resultado da es un proceso gradual y con cariño. Estas son las estrategias que recomiendo a las familias:
- Anticipa y explica: con palabras sencillas, prepara al niño días antes en lugar de hacerlo desaparecer sin aviso.
- Reduce por etapas: primero limítalo a la siesta y la noche, luego solo a la cama.
- Refuerza lo positivo: celebra cada día sin chupete con elogios, un calendario de pegatinas o un pequeño premio.
- Ofrece alternativas de consuelo: un peluche, una mantita o un objeto de apego ayudan a gestionar la ansiedad.
- Cuida la hidratación con vasos: a estas edades el vaso con boquilla sustituye bien la succión.
Y un consejo de fondo: evita los días de cambios grandes (mudanza, llegada de un hermano, inicio de la guardería) para lanzar la retirada. El niño necesita estabilidad para soltar su "ancla".
Cuándo conviene que lo revise un profesional
Mi recomendación es llevar al niño a su primera revisión dental hacia el primer año de vida, y mantener visitas periódicas. En esas citas valoramos no solo las caries, sino el efecto de hábitos como el chupete o el dedo. Si tu hijo ya ha cumplido los 3 años y sigue dependiendo del chupete, o si notas que su mordida "no encaja", merece la pena que lo evaluemos. Puedes conocer cómo trabajamos con los más pequeños en nuestra sección de odontopediatría y, si crees que ya hay alteraciones, en la de ortodoncia.
Preguntas frecuentes
¿Es peor el chupete o chuparse el dedo?
En general el dedo es más difícil de retirar, porque siempre está disponible, y su presión sobre los dientes suele ser más intensa. El chupete tiene la ventaja de que se puede "quitar de en medio".
¿Pasa algo si lo dejo de noche más tiempo?
La noche es lo último que se suele retirar y no es grave mantenerlo unas semanas más, siempre dentro de la franja recomendada. Lo importante es no perpetuarlo durante años.
Mi hijo ya tiene 4 años y la mordida está afectada, ¿tiene solución?
Sí. Muchas alteraciones mejoran al retirar el hábito, y las que persisten se pueden tratar con ortodoncia infantil. Cuanto antes lo valoremos, más sencillo será.
Te lo miramos sin compromiso
En P&P Clinic, junto al Santiago Bernabéu en Madrid, la primera visita es gratuita y te entregamos un presupuesto cerrado, sin sorpresas. Si el tratamiento lo requiere, ofrecemos financiación hasta en 60 meses. Si te preocupa el chupete o la mordida de tu hijo, pide cita en nuestra clínica o llámanos al 911 544 686: lo revisamos con calma y te orientamos.