La caries radicular es una de las lesiones dentales que con más frecuencia pasan desapercibidas, precisamente porque no aparece en la corona visible del diente, sino en la raíz. Cuando la encía se retrae y deja expuesta esa zona, el cemento radicular queda sin la protección del esmalte y se vuelve mucho más vulnerable al ataque de las bacterias. En P&P Clinic, en pleno Madrid junto al estadio Santiago Bernabéu, vemos cada semana pacientes que llegan con este tipo de caries sin saber que la padecían. En este artículo te explicamos por qué ocurre, cómo identificarla y qué soluciones existen.
Qué es exactamente la caries radicular
A diferencia de la caries clásica, que suele iniciarse en la superficie masticatoria o entre los dientes, la caries radicular se origina en la raíz expuesta. El cemento que recubre la raíz es un tejido más blando y poroso que el esmalte, de manera que se desmineraliza con mayor rapidez y permite que la lesión progrese en profundidad casi sin que el paciente lo note. Por eso suele detectarse en una revisión rutinaria o cuando ya provoca molestias.
Principales causas y factores de riesgo
No existe un único motivo: normalmente se combinan varios factores que terminan dejando la raíz al descubierto y facilitando la acción de las bacterias.
- Recesión de las encías: el principal desencadenante, ya que expone la raíz al medio bucal.
- Enfermedad periodontal: la periodontitis destruye el soporte del diente y favorece la retracción gingival.
- Cepillado demasiado agresivo: una técnica incorrecta o un cepillo muy duro desgastan la encía con el tiempo.
- Sequedad bucal (xerostomía): la falta de saliva reduce la protección natural frente a los ácidos.
- Edad avanzada: con los años aumentan tanto la recesión como la prevalencia de esta caries.
- Higiene insuficiente y dieta rica en azúcares: el binomio que alimenta a las bacterias responsables.
Síntomas: cómo reconocerla a tiempo
En sus fases iniciales la caries radicular puede ser silenciosa, pero conviene estar atento a determinadas señales. Una mayor sensibilidad al frío, al calor o a los dulces en la zona próxima a la encía es uno de los primeros avisos. También pueden aparecer pequeñas manchas marrones o amarillentas en el cuello del diente, una textura rugosa al pasar la lengua o, en casos avanzados, dolor espontáneo. Si notas cualquiera de estos signos, lo prudente es acudir cuanto antes a una revisión odontológica para frenar la lesión antes de que alcance la pulpa.
Tratamientos disponibles en la clínica
El tratamiento depende del grado de avance. Cuanto antes se detecte, más conservadora será la solución:
- Remineralización: en lesiones muy iniciales, aplicaciones de flúor y un buen control de la higiene pueden detener el proceso.
- Obturación (empaste): cuando ya hay cavidad, se limpia el tejido afectado y se restaura con materiales adheridos a la raíz.
- Endodoncia: si la caries ha llegado al nervio, es necesario tratar el conducto para conservar la pieza.
- Implante dental: en los casos en que el diente no es recuperable, la sustitución por un implante devuelve función y estética.
En todos los casos abordamos también la causa de fondo, ya sea la enfermedad periodontal o un cepillado inadecuado, para evitar que el problema se repita.
Cómo prevenir la caries radicular
La prevención sigue siendo la mejor herramienta. Una higiene cuidadosa con técnica suave, el uso diario de seda o cepillos interproximales, una pasta con flúor y la limitación de azúcares marcan una gran diferencia. A esto hay que sumar las limpiezas profesionales periódicas y las revisiones, que permiten detectar la recesión gingival y cualquier lesión incipiente cuando todavía es fácil de tratar. Mantener las encías sanas es, en la práctica, la mejor defensa de la raíz.
Preguntas frecuentes
¿La caries radicular es más grave que una caries normal?
Suele avanzar más rápido porque la raíz carece de esmalte protector, de modo que puede llegar antes al nervio. Detectarla pronto es clave para evitar tratamientos más complejos.
¿Se puede tener caries radicular con buena higiene?
Sí. Si existe recesión de encías o sequedad bucal, la raíz queda expuesta aunque la higiene sea correcta. Por eso las revisiones periódicas son tan importantes.
¿Duele el tratamiento?
Los procedimientos se realizan con anestesia local y de forma indolora. La sensibilidad previa suele desaparecer una vez restaurada la pieza.
¿Cada cuánto debo revisarme?
Como norma general, una revisión cada seis meses permite controlar las encías y prevenir tanto la caries radicular como otros problemas bucales.
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